Me encanta acordarme de esta anécdota de cuando era chama: Yo vivía en una quinta en La Trinidad y los martes por la tarde siempre pasaba un señor en una carreta con dos caballos. Con una campana llamaba la atención de las madres de la urbanización y éstas, incluyendo la mía, nos mandaban a dar una vuelta en carreta. Cabían unos diez chamitos atrás. Luego el señor regresaba a cada uno a su casa. Hoy me parece algo imposible, ya que a nadie en Caracas se le ocurriría mandar a su chamo con un extraño a una excursión así. Pero en aquellos tiempos ocurría.
Igualmente, recuerdo al señor que paseaba con su carrito por las calles de las urbanizaciones vendiendo raspado con leche condensada.
Foto: Crédito a su autor.

El Sr. de la Carreta era el Sr. Domingo, un isleño que nos hizo feliz a muchos en nuestra niñez.
ResponderEliminarY el Sr. de los helados fue Tomasito quien estuvo por lo menos 30 años vendiendo helados en la zona.